jueves 3 de enero de 2008
Amargo
Absoluto silencio en mis entrañas mientras tu rostro acecha mi pensamiento sin quererlo, sin buscarlo, sin pretenderlo. No encuentro sentido a esta demencia que me provocas, acogedora como nunca lo ha sido otra y que de ningún modo mi cuerpo la rechaza aun sabiendo que no le conviene ni para un futuro presente cercano y a la vez lejano porque cualquiera sabe cuando mis ojos podrán disfrutar con tu más allegada presencia. Vida sana y tan sana que nadie recuerda mientras mi cuello se asfixia al sentir tu helada presencia dentro de él y tus más ardientes efectos dentro de mi perturbada cabeza. Vete y vete, no regreses si no es con otro sabor, si no es con otra mezcla dulce en tus palabras, que a tu boca mínimo son versos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada